VIAJAR

Viajar para subir a la Torre Eiffel, para admirar las pirámides de Egipto, disfrutar de un atardecer, descansar en el Caribe, sorprenderse con las Cataratas, comer tapas en España, escalar el Everest, cruzar la Cordillera, contentarse viendo la Gran Migración en Masai Mara, hacer la Ruta del Vino en Mendoza, hacer snowboard en Park City, impactarse con el Taj Majal, pescar en el Amazonas, andar en bici por Central Park, sacar fotos al Obelisco, visitar el bucear en mares transparentes, conocer la historia del Coliseo, subir al Machu Picchu, deleitarse con jamón ibérico, navegar por el Adriatico, pasear por las góndolas venecianas, caminar por la Muralla China, surfear las olas de Australia, gozar del celeste tailandés, saborear una salchicha alemana, juntar kiwis en Nueva Zelanda, subir el ascensor del Reina Sofia, pisar la Plaza Roja, acostarse al sol en los fiordos de Noruega, ver el atardecer en las salinas, pasear en camello conocer la cultura mundial en los museos de Londres, o contemplar las estrellas desde las Montañas Rocosas de Canadá.

Hay viajes turísticos solo para pertenecer de alguna forma o mostrar ese lugar que todos fueron.

Hay viajes profesionales para conocer las oficinas de las capitales más importantes del mundo.

Hay viajes románticos, no importa donde sean, lo que importa es la compañía y el amor por viajar.

Hay viajes amistosos, el fin es divertirse, ir en grupo a todas partes, conocer gente y pasarla bien.

Y, hay viajes personales, con el fin de encontrarse con mi Alter Ego e ir dialogando con uno mismo a cada paso.

De estos últimos, surgen los diarios de viajes, que, lejos de ser un folleto, transmiten la sensación, plasman la experiencia y hacen eterno ese trayecto en la vida de cada uno, mostrando el pasado, graficando el presente y adelantándose al futuro.

Un diario de viaje no se hace desde una oficina, no se logra haciendo una lista de monumentos, no se resuelve con una visita al centro histórico, ni se consigue desde un All Inclusive alejado de la realidad del lugar.

Escribir es un trabajo extenuaste, profundo e intimidante que enfrenta al cronista con el espacio y el tiempo de su viaje exponiéndolo al mundo de una forma única, personal e irrepetible.

No hay una forma para ser escritor, sino una forma de vivir, ver y sentir el alrededor. 

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Cumpleaños junto al sol

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Comparto la sensación de que en este mundo los caminos se cruzan para vivir emociones tan grandes como las de hoy ! Y que tu cumpleaños esté lleno de inti (Sol) de día como de noche!

comenta Fabienne en una foto de Instagram que compartí.

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Es que comenzar el día de tu cumpleaños con personas que, pese a no conocerlas de antes, abrazan con sus saberes, viajes y delicias de toda su vida es un acontecimiento que sólo pasa en la posada Inti Watana.

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Inti Watana es un término quechua que significa “donde se ata el sol”, y servía como calendario astronómico para definir las estaciones según la sombra que daba el sol a la base de esa piedra.

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Ubicada a tan sólo 2 km del centro de Tafí del Valle, esta acogedora casa de campo se destaca por sus simpleza y calor humano que se hacen tangibles a través de sus materiales naturales y reciclados.

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Los anfitriones de este dulce hogar son Fabienne y Juan que le dieron el concepto de “Maison d’hôtes”: casa de huéspedes y anfitriones con ganas de pasar unos días rodeados del bello paisaje tucumano.

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Ella nació y vivió en Camerún hasta los ocho años hasta que partió a Recife, su adolescencia la pasó en Quito, luego estudió Lyon pedagogía y enseñanza del francés para extranjeros, trabajó en la Alianza Francesa de París y por último, se adapto a la vida cultural de Madrid. 

Él nació en Tucumán pero pronto se fue a estudiar ingeniería a Francia. Su amor por las montañas y las estrellas lo llevó a vivir durante 20 años en Grenoble. Esta pasión se transformó en su vocación, convirtiéndolo en técnico ceramista y astrónomo aficionado.

El poder natural del destino quiso unirlos en Madrid para entrelazar sus vidas en un viaje eterno que tuvo como destino Tafí del Valle y lugar Inti Watana.

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Con su complejo ecológico, este matrimonio franco argentino invita a disfrutar del campo a través de su construcción bio que propone vivir una experiencia distinta del viaje descubriendo la temática que le dieron a su casona en el marco de un turismo respetuoso del medio ambiente y sustentable.

Respetando el Planeta Tierra y en armonía con su medio ambiente, Inti Watana desarrolla un turismo “responsable” ya que invierte el 10% del precio de su estadía en sistemas de calefacción, agua sanitaria, energías renovables, abono natural para la huerta orgánica y cultivo en permacultura.

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Su curiosidad es tan inmensa y estelar que el mismo Juan, creó un Reloj Solar a reflexión, único en América, que honra al Astro Sol, el Intihuatana. Pero, más allá de que su sabiduría no tiene límites ni escalas, su amor es lo que más brilla en este hogar.

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El cariño se nota en cada delicadeza. El desayuno con sus dulces caseros, la hospitalidad a toda hora, la decoración mimetizada con la naturaleza, la sinceridad en sus palabras son detalles que conmueven.

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La comodidad, calidad y entorno de su posada es una ecuación tan perfecta como la naturaleza misma. Definitivamente, la estadía en Inti Watana fue tan renovadora como la temprana primavera entrante en los cielos y tierras norteñas.

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Y, como ellos mismos dicen, la vida es un don… y el don es la vida repleta de instantes mágicos como éstos.

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Primer BlogTrip en Sierras cordobesas

En el marco del 1º Evento con bloggers organizado por la Secretaría de Turismo de Santa Rosa de Calamuchita, Complejo Valle del Sol y miembros de Travel Media Argentina, se llevarán a cabo los días 4, 5 y 6 de Agosto diversas actividades que permitirán mostrar y dar a conocer de una manera distinta las bellezas naturales y todo lo que ofrece turísticamente éste destino del Valle de Calamuchita, Córdoba.

Santa Rosa de Calamuchita recibe a reconocidos bloggers de viajes  de Argentina y Brasil. El evento reúne a 10 bloggers e influencers nacionales e internacionales de renombre dónde el uso de herramientas como redes sociales, clips de video y fotografía de 360º grados para experiencias de realidad virtual le darán un fuerte empuje a los contenidos producidos en vivo durante el evento y que luego podrán ser accedidos en los diferentes blogs de viajes de los participantes.

El objetivo de ésta acción es estrechar los lazos entre la localidad y los bloggers, ya que éstos últimos se han convertido en los últimos años en prescriptores de destinos turísticos a través de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Esta fuerte apuesta, viene a dejar en claro la importancia de la comunicación actual sumada la estrecha relación que existe entre los bloggers y sus seguidores porque comparten un mismo idioma, preferencias y gustos de viajes. Además, gracias a las redes sociales se genera “una conversación sobre el destino” producto de los contenidos que se comparten desde el lugar por muchos actores en forma simultánea. Estas conversaciones generan un alto alcance de visualización que además se pueden medir y segmentar. Lo dicho anteriormente, le permitirá al destino planificar y trabajar en futuras acciones y/o eventos para maximizar la ocupación turística en cada temporada.

El Bolsón y su eterno retorno

Argentina es conocida en el mundo por su pluralidad de paisajes para contemplar. Pero el argentino que disfruta de recorrer su país sabe que hay un lugar al que hay que visitar al menos una vez en la vida.

En un territorio tan extenso, ser cordobesa y vivir en la Región Centro no significa que cualquier punto del mapa nos queda cerca, al contrario, para salir de Córdoba se necesita tiempo y planificación.

Sin embargo, ante un calor infernal de Enero azotando la ciudad, no queda otra que huirle al cemento. El verano pasado, me escapé hacia el clima frío y seco del Altiplano. Este año, la elección va en otra dirección: el Sur.

Hace tiempo quería volver a la Patagonia, siempre con la idea de ir por más de un mes. Mas, esta vez, no puedo  irme más de dos semanas, así que elijo un lugar para quedarme durante mi estancia.

Con un sol radiante, salgo desde “La Docta” hacia el sur. A través de un trayecto de casi 1.700km arrimándose al oeste y atravesando La Pampa y Neuquén, llego al Bolsón, una localidad al pie de la Cordillera de los Andes con montañas que abrazan, climas que abrigan y paisajes que impactan.

Ubicado en el extremo sudoeste de Río Negro, El Bolsón es el núcleo urbano y comercial de la denominada “Comarca Andina del Paralelo 42”. Similar en todo su paraje, la provincia rionegrina posee una geografía repleta de valles, montañas, playas y lagos. Pero, como territorio ecológico, RN puede dividirse en tres regiones bien diferenciadas: la cordillera andina, la meseta central y el litoral atlántico.

En en el interior de la zona andina y entre bosques ancianos, cimas nevadas e intensas aguas, El Bolsón acoge a 14 mil habitantes de los cuales la mayoría son inmigrantes de otras provincias y países que eligieron este lugar para vivir, crecer y criar a sus hijos. Gran parte de ellos dedica su tiempo al turismo, la agricultura o fruticultura ya que la localidad centra su actividad en el cultivo orgánico de la tierra, la producción de dulces y la cerveza artesanal.

En la ciudad se lleva a cabo la Fiesta Nacional del Lúpulo en febrero y la Feria Regional de Artesanos de diciembre a Marzo. Tres veces por semana, en la plaza central se puede saborear y disfrutar de diferentes artesanías locales de las cuales se destacan los trabajos de cerámica, lana, madera, cuero, metales, flores, dulces, verduras frescas, cuchillos y velas.

Más allá de las obras de arte que el humano pueda crear en este rincón del mundo, lo más sensacional de El Bolsón es descubrir sus alrededores en donde percibimos lo que es el sur: un paraíso azul, blanco y verde.

Este punto geográfico está rodeado de cerros pero el más importante es el Piltriquitrón. Además de ser un colosal cordón montañoso, éste es uno de los mayores atractivos turísticos en la población, ya que en el mismo se desarrollan actividades de turismo activo tales como recorridos en cuatriciclos, parapentes, recorridos en 4×4, cabalgatas, actividades de montañismo.

Aunque son los parapentistas los afortunados de deslizarse al ritmo del atardecer, ver caer la tarde desde “el Piltri” es como estar suspendido en el aire observando la cordillera cambiar de color, admirando la superposición de sus picos y viendo la natural división del valle.

La superficie de El Bolsón se encuentra separada por La Loma del Medio: hacia el este corre el Río Quemquemtreu, y al oeste el Río Azul. Este último es muy valioso para los locales ya que nació de un glaciar hace unos 13000 años y hoy corre por terrenos muy antiguos que configuran el pasado ecológico de la región. Poderoso y mágico, “El Azul” se desplaza como un camino de colores, aromas y formas maravillosas.

Bordeando el río, hay cientos de senderos, cada uno con diferentes amplitudes pero todos con el mismo rumbo: edenes de pampas verdes, flores silvestres, margaritas frescas y cipreses alineados. Admirar cada uno de sus componentes es un viaje precioso.

Los bosques patagónicos son la base de todo espectáculo natural ya que son éstos lo que revisten gran parte de su diversidad biológica. Esta enorme población de árboles trabaja majestuosamente como un ecosistema: organismos vivos interactuando y evolucionando en un ambiente dependiendo de sus características y necesidades.

Pero el bosque no es sólo para estudiarlo sino para vivirlo desde la montaña, a través de una de las experiencias más intensas para el ser humano, ya que en este lugar la naturaleza es quien (nos) controla a todas las demás especies.

La fuerza de la montaña se complementa con su orden natural en el cual el humano se sumerge y se detiene a escuchar el flujo del río o el canto de los pájaros. La montaña acaricia con su sigilosa sabiduría. En cada espacio, conviven diferentes clases de pinos que crean este microclima tan especial.

Al mirar hacia arriba, se ve como en el cielo se dibujan las siluetas de los grandes coihues, árboles gigantes de hojas verdes pequeñas que flotan en el aire antes de caer en el río. En los rastros humanos, se ven las raíces ancestrales del hombre nativo -mapuches y araucanos- cuya cosmovisión dio un valor sagrado a algunas plantas tales como el maiten, árbol divino cuya presencia envuelve a quien lo percibe.

En las nacientes del Río Azul también se presentan majestuosos alerces milenarios, maravillas de la naturaleza que la humanidad puede admirar desde hace 2000 años a.C. Una vez dentro de la cordillera todo lo que se encuentra son plantas nativas. El sotobosque que reina en el suelo después de los 900 msnm es, en gran parte, arbusto enano de hojas alargadas siempre verdes.

Si de refugios se trata, el Cajón del Azul es el más conocido, ya que es un lugar donde el río corre encajonado entre altos paredones de piedra y hay un puente de troncos para disfrutar el mirar el agua correr impetuosamente a 50 m más abajo.

Caminando unos 20 km más hay un montecito de frutales, donde se sitúa el hospedaje del glaciar Hielo Azul. Construido en 1958 por el Club Andino, es un refugio de montaña rodeado por un ecosistema boscoso que cuenta con cocina equipada, baños con duchas y gente muy amable y pura que cocina caseramente y te abraza al saludar.

En el arroyo, cada piedra es la resultante de un proceso de acomodación en este universo, cada cual parece distinta pero, en realidad, forman parte de una única red. Cada piedra, por más pequeña que sea, se relaciona y actúa en función de las otras, filtrando las energías y minerales del agua que circula por sus canales.

Tras un largo día de caminata, el crepúsculo es el paraíso final. Cada noche, con un cielo teñido de negro opaco, las estrellas fugaces bailan en una especie de fiesta astrológica que finaliza con las precipitaciones que se generan en lo alto de la montaña a la madrugada. Después del rocío, en el valle se forma una liviana humedad que se condensa en la fresca y característica bruma de cada mañana.

Al despertar, dos noticias son moneda corriente en El Bolsón: “nevó en la cordillera” o “se está incendiando la zona”. Para los lugareños, la nieve en verano es posible y los incendios, lamentablemente, comunes. Pero ellos están preparados tanto para la nieve como para el fuego. Ya que cada lugareño ama este lugar y, como es su hogar, trata de preservarlo.

Y, pese a sus lamentos por las inconsciencias humanas en relación al cuidado del medio ambiente, sus habitantes no se cansan de reiterar lo feliz que son en esta jauja. Es que este lugar tiene esa magia que te capta constantemente, ansiando, antes que te vayas, tu retorno. En verano para sumergirse en sus álgidos ríos, en otoño para ver el el retorno de las hojas al color dorado, en invierno para sentir los copos de nieve caer sobre las mejillas, en primavera para tocar el brillo y oler el aroma de las plantas recién florecidas… Cualquier estación es una buena causa para reencontrarse con la magia de El Bolsón.

El terrreno privilegiado

El terreno privilegiado para andar con pasos viajeros es ese destino que cada uno elige en el impulso de hallar un auténtico sentimiento de pertenencia; un hogar tanto para el pasajero ambulante como para el visitante permanente. Los límites que separan a esta sensación de nostalgia, extrañeza y pertenencia.

Es así como surge la pregunta: ¿quién puede permanecer inmune después de descubrir un pequeño pueblo, una gran nación o un desconocido estado? La respuesta está en cada viajero que se siente más que un turista; que viaja para conocer a un otro y a un a sí mismo; que con cada paso se reconoce en el caminante contiguo, con cada salida multiplica llegadas y con cada cruce de palabras intercambia cultura.

Algunos destinos invitan a sentirse parte, conocer y descubrir su esencia más íntima; otros despiertan sensaciones más extrañas como asombro, incomodidad o rareza. Hay espacios destinados al cine, la moda, la música, el arte, la gastronomía, el deporte o la religión; superficies llenas de encuentros, separaciones, amor y esperanzas.

Cada persona queda marcada de alguna u otra forma con la historia del lugar que transita, ya que el pasajero y el pasaje están en permanente cambio, “nadie se baña dos veces en el mismo río” y cada cliente es un mundo que debe ser entendido y abordado como tal.

Agustin Andrea es una agencia de viajes boutique basada en la personalización, especialización, excelencia y calidad en el turismo selecto que busca crear cada viaje pensando en la persona, sus preferencias, pasiones y valores. Lo importante es la percepción del viajante que, con su familia, pareja o amigos, antes de viajar ya ha sido aconsejado para que al conocer su esperado destino esté lo suficientemente asesorado para poder explorar cada momento  ya que  “El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.

Pasajes con coordenadas muy diferentes: América del Norte, el segundo continente más extenso del mundo, bañado por tres océanos diferentes y colmado de artistas, exploradores y sabores; Europa, la región más tradicional, extendida desde el Báltico hasta el Adriático, origen de las culturas más trascendentes, inicio del Medioevo y hogar de las economías más prósperas del hemisferio; Medio Oriente, germen de la civilización, tierra disputada entre el judaísmo, cristianismo e islamismo, amalgama perfecta entre la antigüedad y la modernidad; Asia, cultura milenaria influenciada por la religión budista y taoísta, zona de montañas, cultivos, bosques, templos y aldeas; y América Latina, el continente de pueblos originarios reinada por los jóvenes, destacada por su biodiversidad y admirada por su aventura, pureza y belleza.
Un viaje, como un libro, se comienza con inquietud y se termina con melancolía. Pero Agustín Andrea busca que cada trayecto sea una suerte de souvenir, un momento del pasado que vuelve a quedarse en el presente.

El significado de viajar

Viajar no es sólo conocer o recorrer. Viajar es la forma más saludable de ejercitar el alma y el espíritu. Viajar es conocer la inmensidad de la humanidad y descubrir que el mundo es más de lo que nuestra imaginación puede soñar.

Dependiendo el destino, el periplo cambia y con él sus sensaciones y emociones. Los sitios más antiguos hacen sentir que el tiempo se detuvo y las tradiciones siguen intactas. Los más modernos que la humanidad se transforma y las necesidades cambian. Pero todo viaje es especial para hacernos sentir que somos distintos pero parte del mismo mundo.

La majestuosidad de lo distinto a lo nuestro se refleja en los ciudadanos más extrovertidos. La grandeza de lo ajeno nos asombra a tal punto de desear ser turistas eternos vagando por un mapa geográficamente inmenso y temporalmente infinito.

Algunos países son para ir una y otra vez; aunque sea una capital que merezca ser visitada varias veces, en cada retorno, se la encuentra diferente porque “No hay como volver a un lugar que aparentemente no ha cambiado, para darse cuenta de que quien ha cambiado es uno mismo”.

Aventuras por América, excursiones por África, paseos por Europa, travesias por Asia, cruceros por el Báltico. Viajes temáticos alrededor del deporte, la religión, la literatura o la arquitectura. Pasajes individuales, grupales, personales o familiares. Agustin Andrea propone comodidad, puntualidad y responsabilidad a través de una invitación turística renovada, con estadías de lujo y servicios especiales para transformar cada paseo en una experiencia única.

Cada destino es una multiplicidad de opciones y visiones en la cual el pasajero es capaz de elegir, evaluar y actuar según sus convicciones. Después de haber recorrido una larga vida, el viajero madura y se vuelve seguro sobre el dónde, cuándo y con quién de su viaje.

Viajeros adultos, exploradores mundanos y fieles trotamundos a quienes Agustin Andrea Travel Boutique invita a recorrer el mundo desde otra perspectiva. Como agencia de viajes distinguida, Agustin Andrea busca la encontrar lo diferente a lo común, recorrer sitios inexplorados y conocer nuevos destinos con lujo de detalles, para que cada cliente se sienta tan exclusivo como su mismo viaje.