Esos raros trabajos nuevos

Paula

Las  nuevas formas de comunicación devienen también en nuevos campos laborales, a continuación un encuentro con una de las referentes más importantes de este fenómeno.

Oriunda de Córdoba Victoria Agulla o “Vitus” como la encontramos en las redes sociales es periodista, pero  disfruta más que nada de compartir y comunicarse con sus seguidores, de lo cual llego a hacer su profesión.

Se imaginan algunos años atrás responder a la pregunta ¿qué querés ser cuando seas grande?

14730682_987957134665864_5893315834490650624_n1 Victoria en el Yosemite Park California

Y responder: Community Mannager, Influencer, etc., más de algún padre puede llegar a quedar desconcertado con semejante elección. Hoy en día el desarrollo y la evolución de las redes sociales ocupan una gran parte de nuestras vidas, personas como Victoria detectaron esto, trasformando sus ganas de comunicar en su medio de vida. Con solo 23 años ha cubierto importantes eventos, marcas de indumentaria quieren vestirla, lanzó su propia página…

Ver la entrada original 536 palabras más

Anuncios

BANFF Mountain Film Festival

Por 16 º año consecutivo, el BANFF MOUNTAIN FILM FESTIVAL WORLD TOUR arriba a nuestro país y continúa girando con sus espectaculares films sobre naturaleza, cultura de montaña y deportes extremos.

El programa de esta edición incluirá una primera jornada con una exclusiva selección de films cortos y películas documentales.

La primer jornada se baso en joyas cinematográficas provenientes de países como Estados Unidos, Suiza, Canadá, Sudáfrica, Austria y Francia, entre otros, que nos llevarán a recorrer el mundo a través de exóticos paisajes, altas cumbres y culturas lejanas, junto a expediciones y deportistas extremos.

La segunda jornada se nutrirá de producciones nacionales donde sus protagonistas llevan su vida al límite y enfrentan desafiantes retos, siempre conectados con el paisaje y la naturaleza. 

La obra destacada de esta noche será “Challenge Himalaya” de Juan Maggi. El cordobés, que sufrió poliomielitis cuando era niño y cumplió su sueño de escalar el punto más alto del mundo en su bicicleta de mano.

Trailer Challenge Himalaya from cadena3 on Vimeo.

Un evento imperdible para disfrutar del buen cine y viajar a pura adrenalina a través de la gran pantalla de la Ciudad de las Artes. 

Guillermo Torres, fotógrafo ecológico y rockero.

Ibiza es una isla paradisiaca del Mediterráneo de 572 km² y 150.000 habitantes que, junto a Mallorca, Menorca y Formentera, forman las Islas Baleares.

Eivissa proviene del griego y significa Isla de Pinos. Históricamente, su pureza natural, playas vírgenes y placidez insular han atraído a millones de inmigrantes de todo el mundo. Hasta que fiesta y la diversión se convirtieron en la base de la isla.

Sin embargo, Ibiza todavía conserva anécdotas antiguas y personajes nativos mucho más valiosos que una noche de verano ibicenco. Uno de ellos es el fotógrafo de National Geographic, Guillermo Torres, testigo del del boom hippies de los 70 y protagonista de la crónica de hoy.

La historia de Ibiza comienza hace más de 2000 años. Los fenicios fueron los primeros en llegar. Tras la ocupación bizantina, las islas Baleares cayeron en una etapa de anarquía hasta que los árabes las tomaron en el 902 y se asentaron en la parte antigua bajo el nombre de Dalt Vila (“Ciudad Alta”), capital actual de la ciudad. Luego desembarcaron los vikingos, cartagineses, romanos y, por último, los españoles.

Ya en #Ibiza para entrevistar a Guillermo Ferrer, fotógrafo de @natgeo y dueño de EcoShop y cubrir @IbizaRocks.

Un vídeo publicado por Victoria Agulla Tagle 📸 (@vitussss) el 14 de Sep de 2016 a la(s) 3:13 PDT

//platform.instagram.com/en_US/embeds.js

Recién en 1782, el rey Carlos III otorga a Ibiza el título de ciudad, pero los ibicencos, con su espíritu fuerte y negociante, y las salinas de sus playas, comenzaron con el comercio de la sal.

Hace unos 400 años, la familia Torres llegó a la isla. Su abuelo tenía 17 hermanos, cuando cumplió 11 años le dijeron que ya era mayor y que debía irse, así que partió Córdoba pero no de España, sino de Argentina. En Ibiza quedó su casa de estilo árabe la cual fue considerada como Patrimonio Nacional de la UNESCO.

Luego la energía ibicenca lo volvió a cautivar, para formar dejar su descendencia familiar, Catalina fue la mayor de esta camada que, luego, tuvo 2 hijos, y entre ellos se encontraba Guillermo Torres.

Cuando Guillermo nació las calles eran de tierra y las pocas familias de la isla se movían a caballo por el bosque autóctono. Creció jugando en la playa con sus vecinos, subiendo a los árboles y disfrutando de la naturaleza balear.

“Nosotros somos payeses, la diferencia entre los campesinos de aquí y los del resto del mundo es que aquí hemos sido invadidos por todo el mundo, por eso como tan cultos. Sin movernos de acá, chupamos todas las demás culturas”, comienza contando el reportero de Nat Geo.

Con 17 hectáreas, su finca es una de las más grandes de Ibiza. Como no había electricidad, construyeron un molino para traer agua. Al estar estar cerca de la ciudad, era uno de los pocos complejos que además de producir, vendía. Así, se convirtió en un lugar con mucha energía para cultivar, era un paraíso, había caballos, árboles, vegetales y frutas por todos lados, como ahora.

Entonces, la isla vivía del comercio hasta que llegó el hipismo que cambió totalmente la filosofía para incorporar el concepto universal de Vive y deja Vivir.

El movimiento hippie se conformaba de intelectuales de Estados Unidos y Europa que hartos del sistema, y, teniéndolo todo, eligen dejarlo y venirse a disfrutar Ibiza, para explotar la época dorada de los 70 donde no importaba la plata sino sólo Sex & Drugs & Rock & Roll.

#Cultura

Los #hippies en #Ibiza eran intelectuales de EstadosUnidos y Europa que hartos del sistema, eligieron dejarlo para irse a la isla. pic.twitter.com/x26VjiFUx4

— Victoria Agulla (@Vitussss) 17 October 2016

//platform.twitter.com/widgets.js

“Me voy de marcha un lunes y volvía el miércoles de la semana siguiente. No podías irte a dormir antes del amanecer. Y como luego seguir la fiesta, te apuntabas y seguías de juerga. Pero, como yo tenía 11 años, iba de oyente a escuchar al escritor, al pintor, al músico que venía de afuera. Así me encontraba con Bob Marley, Roger Daltrey, Bob Dylan, Led Zeppelin, Roger Waters cuando recién empezaban.

A los 18 ańos se fue a estudiar Arquitectura a Valencia, terminó la carrera a las 22, se puso de novio y comenzó a trabajar con su juego constructor. Mientras, tenía como hobbie sacar fotos. Hasta que, tras un viaje a Argelia, lo llaman de una galería española para comprarme las fotos del país africano.  Después me descubre National Geographic, por tener fotos originales, quisieron contratarlo pero él quería ser libre. Lo mismo pasó con Agencia Gamma de París, que comenzaron a comprarle las fotos pero nunca en relación de dependencia.

En dos años, hizo 200 exposiciones por todo Europa, en museos de la talla del Reina Sofía, llegando a consagrarse como director de los Fotógrafos de Europa pero a él esto no le importaba, “sólo me interesaba mostrar fotos”.

Durante los 80’ vivir de las fotos tratando con los HighLevel como fotógrafo, arquitecto y organizador de fiestas. Hasta que 12 años después de vivir en la ciudad valenciana, Guillermo “estaba esperando a las 21 a los invitados para ver la luna llena salir, pero ese día justo llegó diez minutos antes y ahí se dije qué hago aquí si yo podría estar en la playa mirando la luna con una chica en Ibiza, ahí me fui”.

Cuando volvió, todo estaba muerto desértico, ya que todos los campesinos se habían ido al turismo. Ese mismo día le ofrecieron 7 millones de euros por el predio, pero él decidió “ponerlo verde”.

Pero su prioridad era la fotografía. Su auge se da en 2005 y 2006, cuando filma los documentales “Rajasthan. Tierra de Marajás”, una selección de las 50.000 fotografías que tomó durante su viaje de 22.000km por la India, durante 4 meses de 2005 y “Las Tribus del triángulo de oro” donde muestra las 70 diferentes ciudades de España recorridas en 2006.

Gracias al dinero ganado con las fotos de sus viajes, construye en 2007 EcoShop, una finca ecológica donde se comercializan vegetales, hortalizas, frutas y frutos secos.

#Periodismo

Se viene el reportaje sobre Guillermo Torres, fotógrafo de #NatGeo, dueño de la finca ecológica de #Ibiza y amigo de #BobDylan. pic.twitter.com/NUjstO1ThL

— Victoria Agulla (@Vitussss) 17 October 2016

//platform.twitter.com/widgets.js

Con el fin de crear vida, y bajo los conceptos de “se puede crear vida con tus manos” y “compartir a cambio de nada”. Hoy, esto es un ecosistema, ya que en un lugar donde que no había nada, se logra que animales, insectos personas y plantas se complementen para sobrevivir. “Así comen muchos seres vivos escuchando blues pero sin agroquímicos.”

Su proyecto a futuro es hacer en este microclima una fundación para que todo se mantenga igual y no se pierda la conexión con la naturaleza. Ya que, en este mundo, como el mismo aventurero afirma, “cae la economía, pero el campesino se mantiene, porque en este oasis de vida, yo te ayudo a ti y tu me ayudas a mi.”

El encanto de cada arte

“Bienvenidos al Club Social y Emocional Prefiero Mi Arte, temporada cuatro, capitulo treinta y uno, programa ciento trece” comienza a escucharse bajo una gruesa voz que aparenta una formal locutora. Al terminar el saludo más serio de la noche suena Hell de Squirrel Nut Zippers y empieza la fiesta en el Centro Cultural Casa de Pepino.

Sigue leyendo

Entrevista a Inés Barrionuevo desde Berlín

Encontrarse en el Festival Internacional de Cine de Berlín con un argentino este año no fue nada fácil. Una de las pocas presencias latinas fue la joven directora Inés Barrionuevo. Esta Licenciada en Comunicación Social fue becada para el Berlinale Talents, una plataforma de networking que selecciona sólo a 300 directores de cine y series de todo el mundo para que aprendan de otros cineastas (este año, una de las disertantes fue Meryl Streep). Inés es la segunda vez que viene a la Berlinale; en 2014 vino a presentar su opera prima, Atlántida. Hoy con 34 años, está filmando su segunda película. Espontánea, sentada en el HAU de Berlín y tomando un café anti 2 grados berlineses cuenta todo sobre su arte.

Sigue leyendo

10 clásicas películas que hay que ver

Lista especial para los amantes del séptimo arte.

El cine clásico puede vincularse a aquellas obras cinematográficas calificadas según valores estéticos, técnicos, temáticos o éticos entre 1900 y 1960 como “académicas”. El cine tradicional fue regido por un sistema de convenciones que constituyeron la tradición cinematográfica. En esta lista, las 10 películas que todo amante del cine tiene que ver.

Sigue leyendo

8 parejas de ficción a realidad

El cine no sólo crea romances ficticios sino que también hace nacer el amor entre algunos actores.

Los detrás de cámara han sido testigos de los varias parejas que pasan de actuar bajo presión a amar sin cortes ni tomas. Mr & Mrs Smith, High School Musical, Spider Man fueron algunos de los escenarios perfectos para que nazca el amor. Pero sólo algunos personajes amorosos perduraron en el tiempo.

Sigue leyendo

El Bolsón y su eterno retorno

Argentina es conocida en el mundo por su pluralidad de paisajes para contemplar. Pero el argentino que disfruta de recorrer su país sabe que hay un lugar al que hay que visitar al menos una vez en la vida.

En un territorio tan extenso, ser cordobesa y vivir en la Región Centro no significa que cualquier punto del mapa nos queda cerca, al contrario, para salir de Córdoba se necesita tiempo y planificación.

Sin embargo, ante un calor infernal de Enero azotando la ciudad, no queda otra que huirle al cemento. El verano pasado, me escapé hacia el clima frío y seco del Altiplano. Este año, la elección va en otra dirección: el Sur.

Hace tiempo quería volver a la Patagonia, siempre con la idea de ir por más de un mes. Mas, esta vez, no puedo  irme más de dos semanas, así que elijo un lugar para quedarme durante mi estancia.

Con un sol radiante, salgo desde “La Docta” hacia el sur. A través de un trayecto de casi 1.700km arrimándose al oeste y atravesando La Pampa y Neuquén, llego al Bolsón, una localidad al pie de la Cordillera de los Andes con montañas que abrazan, climas que abrigan y paisajes que impactan.

Ubicado en el extremo sudoeste de Río Negro, El Bolsón es el núcleo urbano y comercial de la denominada “Comarca Andina del Paralelo 42”. Similar en todo su paraje, la provincia rionegrina posee una geografía repleta de valles, montañas, playas y lagos. Pero, como territorio ecológico, RN puede dividirse en tres regiones bien diferenciadas: la cordillera andina, la meseta central y el litoral atlántico.

En en el interior de la zona andina y entre bosques ancianos, cimas nevadas e intensas aguas, El Bolsón acoge a 14 mil habitantes de los cuales la mayoría son inmigrantes de otras provincias y países que eligieron este lugar para vivir, crecer y criar a sus hijos. Gran parte de ellos dedica su tiempo al turismo, la agricultura o fruticultura ya que la localidad centra su actividad en el cultivo orgánico de la tierra, la producción de dulces y la cerveza artesanal.

En la ciudad se lleva a cabo la Fiesta Nacional del Lúpulo en febrero y la Feria Regional de Artesanos de diciembre a Marzo. Tres veces por semana, en la plaza central se puede saborear y disfrutar de diferentes artesanías locales de las cuales se destacan los trabajos de cerámica, lana, madera, cuero, metales, flores, dulces, verduras frescas, cuchillos y velas.

Más allá de las obras de arte que el humano pueda crear en este rincón del mundo, lo más sensacional de El Bolsón es descubrir sus alrededores en donde percibimos lo que es el sur: un paraíso azul, blanco y verde.

Este punto geográfico está rodeado de cerros pero el más importante es el Piltriquitrón. Además de ser un colosal cordón montañoso, éste es uno de los mayores atractivos turísticos en la población, ya que en el mismo se desarrollan actividades de turismo activo tales como recorridos en cuatriciclos, parapentes, recorridos en 4×4, cabalgatas, actividades de montañismo.

Aunque son los parapentistas los afortunados de deslizarse al ritmo del atardecer, ver caer la tarde desde “el Piltri” es como estar suspendido en el aire observando la cordillera cambiar de color, admirando la superposición de sus picos y viendo la natural división del valle.

La superficie de El Bolsón se encuentra separada por La Loma del Medio: hacia el este corre el Río Quemquemtreu, y al oeste el Río Azul. Este último es muy valioso para los locales ya que nació de un glaciar hace unos 13000 años y hoy corre por terrenos muy antiguos que configuran el pasado ecológico de la región. Poderoso y mágico, “El Azul” se desplaza como un camino de colores, aromas y formas maravillosas.

Bordeando el río, hay cientos de senderos, cada uno con diferentes amplitudes pero todos con el mismo rumbo: edenes de pampas verdes, flores silvestres, margaritas frescas y cipreses alineados. Admirar cada uno de sus componentes es un viaje precioso.

Los bosques patagónicos son la base de todo espectáculo natural ya que son éstos lo que revisten gran parte de su diversidad biológica. Esta enorme población de árboles trabaja majestuosamente como un ecosistema: organismos vivos interactuando y evolucionando en un ambiente dependiendo de sus características y necesidades.

Pero el bosque no es sólo para estudiarlo sino para vivirlo desde la montaña, a través de una de las experiencias más intensas para el ser humano, ya que en este lugar la naturaleza es quien (nos) controla a todas las demás especies.

La fuerza de la montaña se complementa con su orden natural en el cual el humano se sumerge y se detiene a escuchar el flujo del río o el canto de los pájaros. La montaña acaricia con su sigilosa sabiduría. En cada espacio, conviven diferentes clases de pinos que crean este microclima tan especial.

Al mirar hacia arriba, se ve como en el cielo se dibujan las siluetas de los grandes coihues, árboles gigantes de hojas verdes pequeñas que flotan en el aire antes de caer en el río. En los rastros humanos, se ven las raíces ancestrales del hombre nativo -mapuches y araucanos- cuya cosmovisión dio un valor sagrado a algunas plantas tales como el maiten, árbol divino cuya presencia envuelve a quien lo percibe.

En las nacientes del Río Azul también se presentan majestuosos alerces milenarios, maravillas de la naturaleza que la humanidad puede admirar desde hace 2000 años a.C. Una vez dentro de la cordillera todo lo que se encuentra son plantas nativas. El sotobosque que reina en el suelo después de los 900 msnm es, en gran parte, arbusto enano de hojas alargadas siempre verdes.

Si de refugios se trata, el Cajón del Azul es el más conocido, ya que es un lugar donde el río corre encajonado entre altos paredones de piedra y hay un puente de troncos para disfrutar el mirar el agua correr impetuosamente a 50 m más abajo.

Caminando unos 20 km más hay un montecito de frutales, donde se sitúa el hospedaje del glaciar Hielo Azul. Construido en 1958 por el Club Andino, es un refugio de montaña rodeado por un ecosistema boscoso que cuenta con cocina equipada, baños con duchas y gente muy amable y pura que cocina caseramente y te abraza al saludar.

En el arroyo, cada piedra es la resultante de un proceso de acomodación en este universo, cada cual parece distinta pero, en realidad, forman parte de una única red. Cada piedra, por más pequeña que sea, se relaciona y actúa en función de las otras, filtrando las energías y minerales del agua que circula por sus canales.

Tras un largo día de caminata, el crepúsculo es el paraíso final. Cada noche, con un cielo teñido de negro opaco, las estrellas fugaces bailan en una especie de fiesta astrológica que finaliza con las precipitaciones que se generan en lo alto de la montaña a la madrugada. Después del rocío, en el valle se forma una liviana humedad que se condensa en la fresca y característica bruma de cada mañana.

Al despertar, dos noticias son moneda corriente en El Bolsón: “nevó en la cordillera” o “se está incendiando la zona”. Para los lugareños, la nieve en verano es posible y los incendios, lamentablemente, comunes. Pero ellos están preparados tanto para la nieve como para el fuego. Ya que cada lugareño ama este lugar y, como es su hogar, trata de preservarlo.

Y, pese a sus lamentos por las inconsciencias humanas en relación al cuidado del medio ambiente, sus habitantes no se cansan de reiterar lo feliz que son en esta jauja. Es que este lugar tiene esa magia que te capta constantemente, ansiando, antes que te vayas, tu retorno. En verano para sumergirse en sus álgidos ríos, en otoño para ver el el retorno de las hojas al color dorado, en invierno para sentir los copos de nieve caer sobre las mejillas, en primavera para tocar el brillo y oler el aroma de las plantas recién florecidas… Cualquier estación es una buena causa para reencontrarse con la magia de El Bolsón.

El terrreno privilegiado

El terreno privilegiado para andar con pasos viajeros es ese destino que cada uno elige en el impulso de hallar un auténtico sentimiento de pertenencia; un hogar tanto para el pasajero ambulante como para el visitante permanente. Los límites que separan a esta sensación de nostalgia, extrañeza y pertenencia.

Es así como surge la pregunta: ¿quién puede permanecer inmune después de descubrir un pequeño pueblo, una gran nación o un desconocido estado? La respuesta está en cada viajero que se siente más que un turista; que viaja para conocer a un otro y a un a sí mismo; que con cada paso se reconoce en el caminante contiguo, con cada salida multiplica llegadas y con cada cruce de palabras intercambia cultura.

Algunos destinos invitan a sentirse parte, conocer y descubrir su esencia más íntima; otros despiertan sensaciones más extrañas como asombro, incomodidad o rareza. Hay espacios destinados al cine, la moda, la música, el arte, la gastronomía, el deporte o la religión; superficies llenas de encuentros, separaciones, amor y esperanzas.

Cada persona queda marcada de alguna u otra forma con la historia del lugar que transita, ya que el pasajero y el pasaje están en permanente cambio, “nadie se baña dos veces en el mismo río” y cada cliente es un mundo que debe ser entendido y abordado como tal.

Agustin Andrea es una agencia de viajes boutique basada en la personalización, especialización, excelencia y calidad en el turismo selecto que busca crear cada viaje pensando en la persona, sus preferencias, pasiones y valores. Lo importante es la percepción del viajante que, con su familia, pareja o amigos, antes de viajar ya ha sido aconsejado para que al conocer su esperado destino esté lo suficientemente asesorado para poder explorar cada momento  ya que  “El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.

Pasajes con coordenadas muy diferentes: América del Norte, el segundo continente más extenso del mundo, bañado por tres océanos diferentes y colmado de artistas, exploradores y sabores; Europa, la región más tradicional, extendida desde el Báltico hasta el Adriático, origen de las culturas más trascendentes, inicio del Medioevo y hogar de las economías más prósperas del hemisferio; Medio Oriente, germen de la civilización, tierra disputada entre el judaísmo, cristianismo e islamismo, amalgama perfecta entre la antigüedad y la modernidad; Asia, cultura milenaria influenciada por la religión budista y taoísta, zona de montañas, cultivos, bosques, templos y aldeas; y América Latina, el continente de pueblos originarios reinada por los jóvenes, destacada por su biodiversidad y admirada por su aventura, pureza y belleza.
Un viaje, como un libro, se comienza con inquietud y se termina con melancolía. Pero Agustín Andrea busca que cada trayecto sea una suerte de souvenir, un momento del pasado que vuelve a quedarse en el presente.